Realidad, realidades

no es más verdad el mundo que me rodea que el universo que te envuelve

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Demonio

Yo no pedí a la bestia que se despertara del profundo letargo donde se encontraba. Sus ojos rojos intimidantes contemplaban mi alma como si de una presa fácil se tratará. Había suavidad en sus movimientos que chocaban con el contenido de sus palabras. (Sobre la mesa, descansaba un brillante puñal) La bestia me dijo: -venga…

Corazón

están resentidos y duros por las cicatrices de aquellos sentimientos que están adheridos y son difíciles de borrar

Preferí su poesía

Caminé entre banalidades, los problemas no existían.
Preferí su poesía.

Más allá

Más allá de océanos de lágrimas saladas

Garras

Jamás el tiempo se gastará en rendición